Hablamos con Pablo Benito, voluntario en Asprona



Desde la apertura de la Casa del Voluntariado en la ciudad de València, cada
vez son más los voluntarios y las voluntarias que se suman a diferentes
proyectos en los que colaborar activamente. Destacamos el caso de Pablo, que
recientemente se ha incorporado a Asprona como voluntario y hemos querido
destacar su figura, por ser uno de los primeros voluntarios asignados por la
propia Casa del Voluntariado.


Orgulloso de su labor, Pablo confirma en esta entrevista que lejos de ser
únicamente las organizaciones y las personas que la conforman, las
beneficiarias de su trabajo, “el voluntariado es un intercambio en el que recibes
casi más de lo que das”.


¿Cómo te convertiste en Voluntario?
Me dedico a cuidar a personas dependientes desde hace mucho tiempo, por lo
que tengo facilidad para acompañar a la gente con limitaciones físicas en su
día a día. Además, dispongo de bastante tiempo libre, así que decidí dar el
paso e informarme acerca del compromiso que supone y las posibilidades de
colaboración.


¿Por qué Asprona?
Verdaderamente fue la Casa del Voluntariado la que me asignó la entidad de
destino. Tras una entrevista, consideraron que podría ser un recurso muy válido
para esta asociación y la verdad es que creo que dieron en el clavo. Me
encanta el rol que me han asignado allí y ayudar en todo lo que puedo.


¿Podrías destacar algún aprendizaje de tu labor?
Durante el poquito tiempo que llevo prestando el servicio, he aprendido
bastantes cosas, pero me gustaría destacar fundamentalmente dos: La primera
es que no sólo les ayudo yo, sino que ellas, las personas con diversidad
funcional con las que trabajamos nos enseñan muchísimo. La segunda es que
el voluntariado es un intercambio en el que recibes casi más de lo que das, y
esto no lo sabes hasta que no llegas a un proyecto como este.

¿Qué le dirías a alguien que está barajando la posibilidad de hacer voluntariado en Valencia?
Que no se lo piense. Que todos tenemos algo que aportar en nuestra sociedad
para hacerla un poquito mejor. Y que no se va a arrepentir, porque la plenitud
que se siente en estos proyectos altruistas, no se encuentra en otros
remunerados.