El voluntariado europeo que unió inclusión, caballos y música
Publicat el 28 d’octubre del 2026
Historias de Voluntariado: el verano de Mario en Suecia
Cada experiencia de voluntariado abre nuevas oportunidades para aprender, convivir con otras personas y descubrir otras formas de entender el mundo. Para Mario Pardo, de 19 años, este verano en Suecia ha sido una oportunidad para combinar su pasión por los caballos con un proyecto artístico inclusivo en el que la colaboración y la confianza han tenido un papel fundamental.
A través del Cuerpo Europeo de Solidaridad, Mario ha participado en la preparación de un musical junto a personas con y sin discapacidad, ha convivido con un equipo internacional y ha descubierto el valor de adaptar los apoyos a las necesidades de cada persona. Una experiencia que le ha permitido desarrollar nuevas habilidades y regresar con una mirada diferente sobre la inclusión.
En esta nueva entrega de Historias de Voluntariado, Mario comparte en primera persona cómo ha vivido esta aventura y qué aprendizajes se lleva de su estancia en Caprifolen, en el sur de Suecia.
Me llamo Mario, tengo 19 años y soy de València, España. Este verano tuve la oportunidad de participar en un proyecto de voluntariado del Cuerpo Europeo de Solidaridad en Caprifolen, en el sur de Suecia, donde pasé varias semanas viviendo y trabajando junto a caballos y a un grupo maravilloso de personas.
La parte principal de mi voluntariado consistió en ayudar a preparar y crear un musical junto a jóvenes y adultos, con y sin discapacidad. El proceso fue intenso y, en ocasiones, complicado, ya que tuvimos muy poco tiempo para preparar toda la actuación. Participé en los ensayos y en las diferentes actividades necesarias para sacar adelante el musical, trabajando siempre en equipo y adaptándome a las necesidades y capacidades de cada persona.
Al mismo tiempo, colaboraba en las tareas diarias de las cuadras y trabajaba con los caballos todos los días. Los entrenaba y pasaba mucho tiempo montando y sacándolos a pasear por los bosques suecos. Poder combinar mi pasión por los caballos con un proyecto centrado en la inclusión hizo que la experiencia fuera especialmente significativa para mí.
Durante mi tiempo libre, continuaba montando a caballo y exploraba el paisaje sueco en bicicleta. También tuve la oportunidad de visitar lugares como Copenhague y Gotemburgo, descubriendo los paisajes, la cultura y la forma de vida de Suecia y Escandinavia.
Una de las cosas más importantes que he aprendido durante esta experiencia ha sido a ser más paciente, comprensivo y consciente de las diferentes necesidades de cada persona. Trabajar de cerca con personas con diferentes capacidades me enseñó que la inclusión no consiste simplemente en ofrecer a todos las mismas oportunidades, sino en crear un entorno en el que cada persona se sienta respetada, valorada y en la que se confíe en ella. He podido comprobar que, cuando las personas reciben el apoyo y la confianza adecuados, son capaces de conseguir cosas increíbles.
Esta experiencia ha sido mucho más que pasar un verano en el extranjero. Me ha permitido crecer personalmente, aprender nuevas habilidades, mejorar mi capacidad para trabajar en equipo y, sobre todo, conocer a personas maravillosas que enriquecieron el proyecto y lo hicieron inolvidable. Siempre recordaré los caballos, los bosques suecos, todo el esfuerzo que hubo detrás del musical y, sobre todo, a las personas con las que compartí esta experiencia.