La Plataforma de Voluntariat de la Comunitat Valenciana lanza un llamamiento a la sociedad y a las instituciones para defender la esencia del voluntariado: una acción libre, gratuita y solidaria que no puede confundirse con trabajo remunerado ni utilizarse para cubrir funciones que corresponden a profesionales. A pesar de las complicadas circunstancias actuales, ninguna emergencia o necesidad social, por apremiante que sea, justifica desvirtuar el papel del voluntariado.
La gratuidad como pilar innegociable
Es fundamental que el voluntariado no sea utilizado bajo ninguna circunstancia como mano de obra de bajo coste.
«El voluntariado nace de la libertad y la generosidad de las personas, y eso no tiene precio ni puede tenerlo. En el momento en que alguien ocupa un puesto de trabajo sin cobrar por él, dejamos de hablar de voluntariado y empezamos a hablar de explotación»
La gratuidad es el corazón del voluntariado, por lo que cualquier actividad que implique una contraprestación económica o la sustitución de un puesto profesional deja de serlo para convertirse en una irregularidad que daña al conjunto del tercer sector. La labor voluntaria debe ser siempre complementaria a la estructura laboral y nunca un recurso para reducir costes operativos.
El nuevo Decálogo del Voluntariado
Para contar con una herramienta de protección y sensibilización, la PVCV ha lanzado el Decálogo del Voluntariado basado en la actual Ley 4/2025.

Este documento se presenta como una guía ética que sintetiza los principios fundamentales de la acción voluntaria a través de diez puntos que abarcan desde la autonomía de las entidades hasta la seguridad de quienes participan. El texto garantiza que el voluntariado se mantenga como un ejercicio de ciudadanía activa y transparente, desarrollado siempre de forma complementaria a los servicios profesionales y bajo el firme respeto a la esencia altruista de las organizaciones sociales.
Realidad del sector y marco de actuación
La presentación de este decálogo responde a la necesidad de clarificar competencias en un periodo de alta actividad administrativa. La implementación de procesos como la regularización extraordinaria de personas extranjeras sitúa a las entidades sociales ante un escenario de mayor demanda de orientación y apoyo.
En la Comunitat Valenciana, donde según los datos del último Observatorio del Voluntariado, la acción voluntaria alcanza a unas 410.000 personas (un 8,2% de la población), resulta prioritario proteger este compromiso ciudadano bajo un marco de derecho que impida la confusión entre la ayuda desinteresada y las funciones técnicas. A nivel estatal, con más de 4,5 millones de personas vinculadas al sector, el mensaje es unánime: la solidaridad aporta valor social, pero no puede asumir la carga de vacantes o responsabilidades que requieren una estructura profesional estable y remunerada.
Solo respetando la gratuidad y la independencia del voluntariado se podrá garantizar la sostenibilidad de un tejido social que es vital para la Comunitat Valenciana y que debe operar siempre bajo el estricto cumplimiento de la legalidad vigente.

